
Nicaragua, como el resto del mundo colonial, nunca disfrutó los frutos de los años de ascenso del capitalismo, descremado por las potencias imperialistas. Sin embargo, entre 1969 y 1974 una recesión golpeó la economía de Nicaragua con efectos devastadores. Durante este periodo 292 fabricas, 37% del total, cerraron. También creció la inflación. El enterrador de la sociedad capitalista, el proletariado industrial, entró en acción durante este periodo, como una clase trabajadora joven y lozana. La industrialización había levantado tremendas expectativas entre los trabajadores. No obstante, cuando estas expectativas no fueron cumplidas y la economía entró en recesión, el proletariado comenzó a ejercitar sus músculos y a usar su fuerza adquirida recientemente. Esto coincidió con un movimiento entre los campesinos y una lucha dirigida por las guerrillas del FSLN, y culminó en el derrocamiento de la dictadura de Somoza en Julio de 1979.
A lo largo de los años 70 un movimiento considerable de la clase trabajadora tuvo lugar en las ciudades. Estallaron huelgas entre los profesores, trabajadores de la construcción y de la salud. Estas luchas tuvieron su correlato con un movimiento en el campo de toma de terrenos y feroces batallas que involucraron a
En 1977 los trabajadores de la construcción habían entrado nuevamente en lucha y se habían demostrado como uno de los sectores más militantes del proletariado Nicaragüense. En el campo una guerra civil estaba teniendo lugar. En 1978 estallaron luchas de importancia en León, Esteli, Chirandega y Masaya entre
Sectores de la burguesía nacional, temiendo estos desarrollos, comenzaron a pasar a la oposición contra la dictadura. Adoptando una estrategia de tratar de sacar con cuidado al régimen, esperaban ser capaces de controlar el movimiento de trabajadores y campesinos. En esto fallaron completamente, al menos en parte debido a la determinación de Somoza de mantenerse en el poder. Estas divisiones habían comenzando a aparecer tan temprano como en 1970 con una división entre el Partido Conservador y el Partido Nacional Liberal de Somoza y se reforzó a la luz del terremoto que golpeó Nicaragua en 1972, destruyendo Managua. La ayuda internacional llegó con prontitud, pero muy poca encontró su camino para ayudar a aquellos capitalistas que habían visto sus fabricas e inversiones destruidas y que necesitaban compensación y la reconstrucción de la infraestructura que requiere el capitalismo, ninguna ayuda llegó a los trabajadores y campesinos. Somoza, por otro lado, puso llenar sus bolsillos un poco más.
Dadas las condiciones que se estaban desarrollando, si hubiera existido un genuino partido marxista, la revolución se podría haber desarrollando según las líneas más clásicas de los acontecimientos en Rusia en 1917, llevando al poder un régimen de democracia obrera, como un trampolín para el desarrollo de la revolución en Centro y Sud América y luego a los países avanzados e incluso a los EE.UU. Las tres condiciones objetivas de la revolución señalas por Lenin existían. La burguesía estaba dividida bajo la presión del movimiento de masas. Los sectores medios de la sociedad estaban cada vez más radicalizados e incorporados a la lucha como quedaba demostrado por las huelgas entre los profesores y los trabajadores de la salud. En el campo estaba en desarrollo un movimiento masivo y la clase obrera estaba dispuesta a luchar. Fue la falta de la cuarta condición, un partido marxista, lo que provocó que la revolución tomara una dirección distorsionada y de alguna manera peculiar.
En diciembre de 1974 un sector de la burguesía formó lo que llamaron un ‘frente amplio’,
El FSLN sandinista había llevado a cabo una serie de ataques guerrilleros durante este periodo que habían provocado una ola masiva de represión. Somoza calculó que los había aplastado y levantó el estado de emergencia en 1977. Sin embargo, antes que intimidar al movimiento, esta ola de represión provocó una enorme reacción. En noviembre de 1977,
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