Capítulo 6: Las luchas de los años 70

Posted by Socialismo Revolucionario On domingo, 21 de junio de 2009 0 comentarios

Nicaragua, como el resto del mundo colonial, nunca disfrutó los frutos de los años de ascenso del capitalismo, descremado por las potencias imperialistas. Sin embargo, entre 1969 y 1974 una recesión golpeó la economía de Nicaragua con efectos devastadores. Durante este periodo 292 fabricas, 37% del total, cerraron. También creció la inflación. El enterrador de la sociedad capitalista, el proletariado industrial, entró en acción durante este periodo, como una clase trabajadora joven y lozana. La industrialización había levantado tremendas expectativas entre los trabajadores. No obstante, cuando estas expectativas no fueron cumplidas y la economía entró en recesión, el proletariado comenzó a ejercitar sus músculos y a usar su fuerza adquirida recientemente. Esto coincidió con un movimiento entre los campesinos y una lucha dirigida por las guerrillas del FSLN, y culminó en el derrocamiento de la dictadura de Somoza en Julio de 1979.


A lo largo de los años 70 un movimiento considerable de la clase trabajadora tuvo lugar en las ciudades. Estallaron huelgas entre los profesores, trabajadores de la construcción y de la salud. Estas luchas tuvieron su correlato con un movimiento en el campo de toma de terrenos y feroces batallas que involucraron a la Guardia Nacional. Fue durante este movimiento que el FSLN comenzó a ganar autoridad y reputación entre los campesinos y trabajadores de la tierra. Debido a la falta de cualquier otra fuerza seria, después de cierto tiempo también ganó una reputación en las ciudades parcialmente porque era contra el FSLN que el odiado régimen dirigía una gran parte de su propaganda y represión. Este movimiento de los trabajadores y campesinos aterrorizó tanto al imperialismo como a la dictadura de Somoza. Sobre cualquier otra cosa tanto las potencias imperialistas como las burguesías nacionales de los países semi-coloniales temen un movimiento de las masas.


En 1977 los trabajadores de la construcción habían entrado nuevamente en lucha y se habían demostrado como uno de los sectores más militantes del proletariado Nicaragüense. En el campo una guerra civil estaba teniendo lugar. En 1978 estallaron luchas de importancia en León, Esteli, Chirandega y Masaya entre la Guardia Nacional y grupos armados. Eventualmente la Guardia nacional bombardeó esas pequeñas ciudades matando más de 6.000 personas. Masaya resistió el asalto durante una semana. El heroísmo y determinación de lucha eran tremendos. En los años que precedieron la caída de la dictadura un cantidad sorprendente de 50.000, o el 2%, de la población total, fue muerta.


Sectores de la burguesía nacional, temiendo estos desarrollos, comenzaron a pasar a la oposición contra la dictadura. Adoptando una estrategia de tratar de sacar con cuidado al régimen, esperaban ser capaces de controlar el movimiento de trabajadores y campesinos. En esto fallaron completamente, al menos en parte debido a la determinación de Somoza de mantenerse en el poder. Estas divisiones habían comenzando a aparecer tan temprano como en 1970 con una división entre el Partido Conservador y el Partido Nacional Liberal de Somoza y se reforzó a la luz del terremoto que golpeó Nicaragua en 1972, destruyendo Managua. La ayuda internacional llegó con prontitud, pero muy poca encontró su camino para ayudar a aquellos capitalistas que habían visto sus fabricas e inversiones destruidas y que necesitaban compensación y la reconstrucción de la infraestructura que requiere el capitalismo, ninguna ayuda llegó a los trabajadores y campesinos. Somoza, por otro lado, puso llenar sus bolsillos un poco más.


Dadas las condiciones que se estaban desarrollando, si hubiera existido un genuino partido marxista, la revolución se podría haber desarrollando según las líneas más clásicas de los acontecimientos en Rusia en 1917, llevando al poder un régimen de democracia obrera, como un trampolín para el desarrollo de la revolución en Centro y Sud América y luego a los países avanzados e incluso a los EE.UU. Las tres condiciones objetivas de la revolución señalas por Lenin existían. La burguesía estaba dividida bajo la presión del movimiento de masas. Los sectores medios de la sociedad estaban cada vez más radicalizados e incorporados a la lucha como quedaba demostrado por las huelgas entre los profesores y los trabajadores de la salud. En el campo estaba en desarrollo un movimiento masivo y la clase obrera estaba dispuesta a luchar. Fue la falta de la cuarta condición, un partido marxista, lo que provocó que la revolución tomara una dirección distorsionada y de alguna manera peculiar.


En diciembre de 1974 un sector de la burguesía formó lo que llamaron un ‘frente amplio’, la Unión Democrática de Liberación, UDEL. Con ciertas organizaciones sindicales. Ante el desarrollo de la revolución el imperialismo norteamericano empezó a mirar caminos posibles para impedir una explosión y dio su respaldo a la UDEL como una posible alternativa ‘liberal’ a la dictadura.


El FSLN sandinista había llevado a cabo una serie de ataques guerrilleros durante este periodo que habían provocado una ola masiva de represión. Somoza calculó que los había aplastado y levantó el estado de emergencia en 1977. Sin embargo, antes que intimidar al movimiento, esta ola de represión provocó una enorme reacción. En noviembre de 1977, la UDEL publicó un manifiesto llamando a una ‘alternativa democrática’ a Somoza que incluiría al FSLN. EL llamado se publicó en el diario conservador, La Prensa, que era editado por el líder de la UDEL Chamorro. Como resultado Chamorro fue asesinado en 1978, La Revolución algunas veces necesita el látigo de la contra-revolución, este asesinato desató un movimiento nuevo y decisivo.

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