Capítulo 12: El papel de Moscú

Posted by Socialismo Revolucionario On domingo, 21 de junio de 2009 0 comentarios


Los dirigentes Sandinistas ven la cuestión como un ‘asunto nacional’. ¡El imperialismo no! Así Tomar Borge declaró el 1° de mayo de 1982, "Con la victoria de la revolución empieza una nueva fase. Es necesario unir los estratos más amplios que sea posible de la sociedad nicaragüense para enfrentar al enemigo común de todos los nicaragüenses, que es imperialismo norteamericano. Esta nueva etapa después de la victoria, pone los énfasis principales en la defensa de la nación, en la lucha por hacer respetar nuestra soberanía nacional, en el derecho a la autodeterminación y la necesidad de unir a todos los nicaragüenses patriotas para enfrentar un enemigo enorme y cruel. "Todos los marxistas apoyan el derecho a la autodeterminación y se oponen a la amenaza del imperialismo. Estas tareas, sin embargo, no se cumplirán negándose a llamar a los trabajadores y a las masas explotadas de Norte y Sur América. No será echo acudiendo a la burguesía nacional que está apoyando a los Contras y desestabilizando la economía.

La pregunta claramente planteada es porqué el FSLN se ha negado a adoptar las medidas necesarias y completado la revolución, aunque sea de modo distorsionado. Como ya explicamos, en parte esto se debe a la comprensión enteramente falsa de la dirección del FSLN en relación al papel de la ‘burguesía nacional’. Pero esta en si mismo es un reflejo de la influencia de la burocracia de Moscú que ha jugado un papel decisivo en frenar la revolución. De hecho, en cierto momento los líderes Sandinistas estaban dispuestos a abolir el capitalismo y el latifundio, aunque de forma distorsionada, pero la burocracia estalinista los frenó. La burocracia estalinista en Moscú ha abandonado completamente cualquier perspectiva de revolución mundial, de hecho temen sus desarrollos. Porque el despliegue de la revolución mundial y el establecimiento de genuinas democracias de trabajadores inevitablemente actuaría como un polo de atracción a los trabajadores de los estados estalinistas. Desencadenaría convulsiones que no se orientarían en el sentido de la restauración del capitalismo sino que anunciarían la revolución política y la restauración de la democracia de los trabajadores en la URSS y su establecimiento en Europa del este, China y otros estados obreros deformados. Este proceso significaría el derrocamiento de la misma burocracia.

Por lo tanto a escala mundial, han buscado llegar a un acuerdo con las potencias imperialistas y se han opuesto a cualquier desarrollo de la revolución, incluso en una forma distorsionada, que podría alterar el equilibrio. Así, han presionado para impedir que se complete la revolución social en Nicaragua debido al afecto que tendría en toda el área, y como consecuencia dañaría los intereses del imperialismo Norteamericano. El mismo proceso pudo verse en relación a Cuba. La camarilla burocrática de Moscú no quería la revolución. Mas, aun ni el Che Guevara, ni Fidel Castro, tenían ninguna perspectiva de una revolución ‘socialista’ antes de su llegada al poder. Ellos se vieron obligados a llevar adelante la revolución social, debido a la situación objetiva en que se encontraron, parcialmente debido a la presión de las masas y también por causa del bloqueo del imperialismo norteamericano que controlaba el 90% de la economía. La burocracia estalinista se vio así ante una situación de hecho, ante la cual no tenia alternativa, salvo aceptarla. Cuba fue entonces ‘traída a la familia’ con objeto de dirigirla y controlar la situación.

El papel de Moscú en la contención de la revolución nicaragüense puede verse claramente en la visita de Ortega en abril de 1985, para solicitar armas y apoyo para completar la revolución. Retorno con las manos vacías, salvo por 200 millones de dólares que exactamente lo que recibió de países de la comunidad económica europea. El Kremlin sobretodo estaba tratando de mantener el ‘equilibrio’ en la región. Como señalo el diario británico The Times, "el Kremlin no esta ansioso de ser arrastrado cerca de una guerra en la proximidad de Estados Unidos en Centroamérica". Cuando se declaro el estado de emergencia en noviembre de 1984 para responder a la amenaza de intervención de EE.UU., el mismo periódico informo "...un pequeño numero de modelos viejos de MiGs supuestamente destinados para Nicaragua han permanecido en Cuba, embargados por el dr. Castro" Esta presión fue llevada a cabo principalmente a través de la agencia de la Habana, que impulso a los Sandinistas a contener la revolución. Hablando en Nicaragua el 11 de enero de 1985 Castro apoyo la "economía mixta": "Ayer tuvimos la oportunidad de escuchar el discurso del camarada Ortega, yo debo felicitarlo por él. Fue serio y responsable. Explico las metas del Frente Sandinista en cada sector, a favor de una economía mixta y pluralismo político, e incluso una ley de inversión extranjera... Se que hay lugar dentro de vuestra concepción de una economía mixta. Pueden tener una economía capitalista. Lo que indudablemente no tendrán, y esa es la cosa mas importante, es un gobierno al servicio de los capitalistas".
¡Difícilmente una perspectiva para la revolución socialista!

Estos comentarios indican claramente le freno que las burocracias de Cuba y Moscú han aplicado a la revolución. Los dirigentes sandinistas han estado dispuestos a aceptarlo, por que desafortunadamente carecen de una comprensión sobre el carácter de la revolución y no tiene una perspectiva o programa para la revolución mundial. Potencialmente su programa y método pondrán a la misma revolución en peligro.

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