
El FSLN remonta su historia hasta 1962, habiendo sido creado por Carlos Fonseca, Silvio Mayorga y Tomas Borge. Muchos de sus miembros fundadores fueron atraídos del PSN (Partido Socialista Nicaragüense) de orientación pro-Moscú, fundamentalmente porque estaban insatisfechos por la falta de una lucha seria o combativa empeñada contra la dictadura. Al mismo tiempo habían sido inspirados tremendamente por la revolución en Cuba. Fonseca se había reunido con Che Guevara en Cuba un año antes que el FSLN comenzara su campaña dentro de Nicaragua. Su estrategia inicial fue la de la clásica lucha de guerrillas en el campo. Tomando las armas esperaban ser capaces de desarrollar el conflicto hasta el punto donde, con la simpatía de las masas del campesinado, se pudiera obtener una victoria. Entre 1962 y 1967 se desarrollo esta lucha.
Este método era falso de principio a fin, especialmente dado el desarrollo industrial del país en los años precedentes. Con su puñado de miembros el FSLN trataba de sustituir con el foco un movimiento de las masas, especialmente en las ciudades. Si se hubiera basado en un movimiento de los trabajadores y un movimiento de los campesinos en el agro, y con un programa, perspectiva y partido marxista, la revolución podría haber resultado en una democracia de los trabajadores. Pero para los líderes del FSLN esas ideas eran un libro cerrado.
El marxismo siempre ha explicado que son los trabajadores industriales, organizados juntos en las fábricas y lugares de trabajo, que están obligados a luchar como una clase, los que juegan un papel decisivo en la revolución. Detrás de sus banderas, pueden ser atraídas otras capas explotadas, como los campesinos pobres, intelectuales, estudiantes y la pequeña burguesía urbana. Cualquier intento de sustituir este movimiento con una pequeña organización nunca puede resultar en el establecimiento de una democracia de trabajadores que es la base para la resolución de los problemas de la revolución democrática burguesa, mediante el desarrollo de la revolución socialista a un nivel internacional. Cualquier organización que intente sustituir a tal movimiento inevitablemente terminará aislada de las masas, echando así las semillas para una clica burocrática en un periodo posterior.
El marxismo se esfuerza por la máxima participación de la clase obrera y el campesinado. Sin embargo, al hacerlo, de ninguna manera rechaza la necesidad que las masas tomen las armas, incluyendo que el campesinado organice una guerra en el campo, lo cual en Nicaragua asumiría un papel crítico: pero siempre como un auxiliar a un movimiento en las ciudades. Los líderes Sandinistas, no obstante, veían el movimiento de las ciudades como un auxiliar, e incluso imaginaban que una organización relativamente pequeña conduciría esta lucha. La actitud del FSLN fue subrayada por Daniel Ortega cuando declaró, "Nosotros subestimábamos a las masas". Así, incluso entre el campesinado, mientras desarrollaban una amplia simpatía y apoyo no se hizo ningún intento para construir un partido de masas.
Para 1970 el FSLN había sufrido fuertes derrotas y se vio forzado a suspender su actividad por un periodo. Esto llevó a una discusión abierta entre el FSLN. Se habían desarrollado tres claras tendencias una mayoría dirigida por Ortega, ‘Los terceristas’; la GPP (la guerra popular prolongada) bajo la dirección de Tomás Borge; y la más pequeña, ‘Tendencia Proletaria’ bajo la conducción de Jaime Wheelock.
Una clara mayoría favorecía alguna clase de guerra de guerrillas, aunque existían diferencias sobre que clase. Los ‘Terceristas’ estaban a favor de llevar la campaña a las ciudades siguiendo el ejemplo de los Tupamaros en Uruguay, después de lo cuál esperaban que la clase trabajadora los seguiría a ellos y su campaña de atentados. Pero tal campaña en el mejor de los casos reduciría el nivel de conciencia de los trabajadores, porque solamente la clase trabajadora puede llevar adelante su propia emancipación. ‘¿Para que tenemos que luchar si ellos lo harán por nosotros?’, sería la conclusión inevitablemente de esta posición. Los ‘Terceristas’ no hicieron ningún esfuerzo por construir un partido del proletariado en las ciudades. Al mismo tiempo, apoyaron una alianza con ciertos sectores de la burguesía nacional.
La GPP favorecía una larga lucha en el campo con ninguna referencia a las ciudades. La ‘Tendencia Proletaria’ defendía que el FSLN debía enraizarse en la clase trabajadora. Aunque esto significaba un paso hacia delante, carecían del programa necesario para hacerlo. En 1975, la ‘Tendencia Proletaria’ fue expulsada del FSLN. Fue con una clara mayoría que favorecía la lucha de guerrillas que el FSLN se encontró en el poder en 1979.
Este método era falso de principio a fin, especialmente dado el desarrollo industrial del país en los años precedentes. Con su puñado de miembros el FSLN trataba de sustituir con el foco un movimiento de las masas, especialmente en las ciudades. Si se hubiera basado en un movimiento de los trabajadores y un movimiento de los campesinos en el agro, y con un programa, perspectiva y partido marxista, la revolución podría haber resultado en una democracia de los trabajadores. Pero para los líderes del FSLN esas ideas eran un libro cerrado.
El marxismo siempre ha explicado que son los trabajadores industriales, organizados juntos en las fábricas y lugares de trabajo, que están obligados a luchar como una clase, los que juegan un papel decisivo en la revolución. Detrás de sus banderas, pueden ser atraídas otras capas explotadas, como los campesinos pobres, intelectuales, estudiantes y la pequeña burguesía urbana. Cualquier intento de sustituir este movimiento con una pequeña organización nunca puede resultar en el establecimiento de una democracia de trabajadores que es la base para la resolución de los problemas de la revolución democrática burguesa, mediante el desarrollo de la revolución socialista a un nivel internacional. Cualquier organización que intente sustituir a tal movimiento inevitablemente terminará aislada de las masas, echando así las semillas para una clica burocrática en un periodo posterior.
El marxismo se esfuerza por la máxima participación de la clase obrera y el campesinado. Sin embargo, al hacerlo, de ninguna manera rechaza la necesidad que las masas tomen las armas, incluyendo que el campesinado organice una guerra en el campo, lo cual en Nicaragua asumiría un papel crítico: pero siempre como un auxiliar a un movimiento en las ciudades. Los líderes Sandinistas, no obstante, veían el movimiento de las ciudades como un auxiliar, e incluso imaginaban que una organización relativamente pequeña conduciría esta lucha. La actitud del FSLN fue subrayada por Daniel Ortega cuando declaró, "Nosotros subestimábamos a las masas". Así, incluso entre el campesinado, mientras desarrollaban una amplia simpatía y apoyo no se hizo ningún intento para construir un partido de masas.
Para 1970 el FSLN había sufrido fuertes derrotas y se vio forzado a suspender su actividad por un periodo. Esto llevó a una discusión abierta entre el FSLN. Se habían desarrollado tres claras tendencias una mayoría dirigida por Ortega, ‘Los terceristas’; la GPP (la guerra popular prolongada) bajo la dirección de Tomás Borge; y la más pequeña, ‘Tendencia Proletaria’ bajo la conducción de Jaime Wheelock.
Una clara mayoría favorecía alguna clase de guerra de guerrillas, aunque existían diferencias sobre que clase. Los ‘Terceristas’ estaban a favor de llevar la campaña a las ciudades siguiendo el ejemplo de los Tupamaros en Uruguay, después de lo cuál esperaban que la clase trabajadora los seguiría a ellos y su campaña de atentados. Pero tal campaña en el mejor de los casos reduciría el nivel de conciencia de los trabajadores, porque solamente la clase trabajadora puede llevar adelante su propia emancipación. ‘¿Para que tenemos que luchar si ellos lo harán por nosotros?’, sería la conclusión inevitablemente de esta posición. Los ‘Terceristas’ no hicieron ningún esfuerzo por construir un partido del proletariado en las ciudades. Al mismo tiempo, apoyaron una alianza con ciertos sectores de la burguesía nacional.
La GPP favorecía una larga lucha en el campo con ninguna referencia a las ciudades. La ‘Tendencia Proletaria’ defendía que el FSLN debía enraizarse en la clase trabajadora. Aunque esto significaba un paso hacia delante, carecían del programa necesario para hacerlo. En 1975, la ‘Tendencia Proletaria’ fue expulsada del FSLN. Fue con una clara mayoría que favorecía la lucha de guerrillas que el FSLN se encontró en el poder en 1979.
2 comentarios to Capítulo 9: La lucha Guerrillera
Anónimo cual es el nombre de la guerrillera que sale en esta foto ?
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