Capítulo 4: La dictadura de Somoza

Posted by Socialismo Revolucionario On domingo, 21 de junio de 2009 0 comentarios

Para Sandino era así "esencialmente un asunto nacional". Mientras concluía correctamente que "solo los campesinos y los obreros irían hasta el final", no saco la conclusión necesaria en relación con la revolución social, y no hizo ningún esfuerzo real para construir una base en los centros urbanos que estaban creciendo en esa época. Las posibilidades de ganar a las jóvenes masas urbanas para la revolución en toda Centroamérica quedó demostrada por los acontecimientos que tuvieron lugar en El Salvador, donde, en las primeras y últimas elecciones libres el Partido Laborista llegó al poder sobre la base de un movimiento por la reforma agraria y un movimiento en las ciudades. Esto fue seguido en 1932 por elecciones locales que dieron grandes ganancias al Partido Comunista. Incluso en esta etapa un 10% de la fuerza laboral estaba organizada en sindicatos. El Partido Comunista llamó a una insurrección, de manera prematura, y fue aplastada. Sin embargo, estos acontecimientos claramente indicaban las posibilidades que existían en esa época.


Pero Sandino tomó otro curso: "Ni extrema derecha ni extrema izquierda sino un Frente Unido es nuestro lema. Porque dado el caso no es ilógico que nuestra lucha pudiera recibir la cooperación de todas las clases sociales sin ‘ismos’ o clasificaciones."
Con la retirada de las tropas norteamericanas, se abrió un debate entre los Sandinistas sobre el desarrollo de la revolución social. Sandino se opuso a ello, habiendo expulsado a los ‘comunistas’ de su ejército con antelación. En parte esto fue debido a las posiciones ultra izquierdistas de ‘social fascismo’ etc. Adoptadas por la Internacional Comunista en ese tiempo, pero claramente indicaba la debilidad fundamental en el análisis del ‘general de hombres libres’. Se organizó un ‘grupo patriótico’ que presionó a Sandino a rendirse, terminar la guerra y "permitir condiciones de estabilidad para los negocios" bajo el gobierno del ‘Liberal’ Sacasa que era presidente en esa época. Sandino aceptó y entonces fue asesinado después de cenar con Sacasa y Somoza.
El asesinato preparó el camino para un golpe de estado de la Guardia Nacional. Jarquin fue nombrado presidente, quien entonces llamó a elecciones fraudulentas que llevaron a Somoza al poder en enero de 1937. Las elecciones fueron prohibidas en todos los municipios y el periodo presidencial fue extendido. Esto abrió la vía para 40 años de dictadura apoyada, en realidad llevada al poder, por el imperialismo norteamericano. Somoza no fue nada más de una marioneta del imperialismo de EEUU. Sin embargo, a pesar de su represión brutal, la oposición no fue quebrada. Muy significativamente, en Managua se centró alrededor de la CTM (Confederación de Trabajadores de Managua) co más de 3.000 miembros en condiciones de semi-clandestinidad.


Somoza fue asesinado en 1956, su lugar fue tomado en primer lugar por su hijo mayor, que con su muerte lo traspasó a su hermano menor.


La dictadura de Somoza fue una pesadilla para las masas de Nicaragua, con el resultado de masacres de decenas de miles que tenían lugar junto con la pobreza aplastante y la miseria. Se estimaba que 30% de la población no tenía nada cercano a una dieta adecuada. Como en todos los países neo-coloniales la industrialización que tuvo lugar no trajo beneficios en sentido material al joven proletariado en las ciudades.
Este infierno vivo para las masas de la población nicaragüense se vio reflejada por la acumulación de una fortuna gigantesca de la familia Somoza. Para 1979 se estimaba que tenía una suma de $150 millones de dólares dentro del país y millones más invertidos fuera. Aparte de esto, Somoza era propietario de 150 plantas industriales que totalizaban el 25% de toda la industria y sobre el 10% de la tierra cultivable. También era propietario de la única línea aérea, una estación de televisión, un diario y la agencia de distribución de la Mercedes Benz.

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